viernes, 30 de junio de 2017

Lecturas de verano recomendadas por profesores

Finalizamos el curso con unas recomendaciones lectoras que nos dan profesores de nuestro centro para ocupar las horas de ocio. Esperamos que os gusten y os sean de ayuda para elegir.

https://issuu.com/bibliotecasanctipetri/docs/libros_recomendados_por_profesores.

lunes, 19 de junio de 2017

TEXTO GANADOR DE 4º DE ESO EN EL CONCURSO LITERARIO SOBRE LA VIDA

Aunque sepáis quién soy, no lo diré

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            Desde hace muchos años, muchos individuos han intentado descifrarme, acercarse a una definición que decida lo que soy, encasillarme para poderme guardar en el cajón de los misterios resueltos.
            Intentan averiguar de dónde procedo y quién soy en realidad, cuando deberían no pensar siquiera en cosas tan triviales como mi nacimiento. Es obvio que lo soy todo y a la vez no soy nada. Que en un instante aparezco para desaparecer en la distancia. Que soy, en este mundo, lo más frágil que se pueda encontrar. Que soy lo que los enfermos más desean y lo que más detestan los desdichados, muy a mi pesar.

            Me temo que si dijera todo lo que soy ahora mismo, dejaría la solución de mi enigma al desnudo, privándoos a vosotros de tener pequeñas crisis que os ayuden a entender el porqué de vuestra existencia; privándome por completo de toda clase de diversiones que alberga el ver volverse loco a una raza entera con sólo escaparme de entre sus manos.

            Porque se vuelven verdaderamente locos intentando buscarme un significado, pero locos de remate. Tan locos, tan locos, que muchos hasta me pierden porque no me encuentran en ninguna salida, estando yo justo enfrente de ellos.

            Al final, demasiados me acaban abandonando por darle más importancia al billete que a mí misma. Si ya lo dijo Francisco de Quevedo todo sobre el poderoso don Dinero, aquello por lo que millones se humillan y aquello que millones aman hasta morir.

            Pero si escribiera todo aquello que he escuchado sobre mí: teorías descabelladas, conspiraciones horripilantes, rumores vacíos y reflexiones extravagantes... llenaría miles de libros, aun si las contara por encima.

            He de decir, que muy a mi pesar, hay quien ha averiguado parte de lo que soy, (aunque sólo parte). Entre ellos se encuentran los científicos, y en especial los biólogos, que han puesto nombre a alguno de mis inicios. Están también los filósofos y pensadores, que han sabido hallar alguna que otra razón para tenerme, por muy imposible que pareciera. Sin embargo, por mucho que hayan descubierto sobre mi existencia, jamás pudieron acercarse tanto como lo han hecho los poetas. Seres que rasgando una pluma sobre un papel, consiguen transformar en palabras parte de mi esencia, por muy extraño que sea o por muy trivial que parezca.

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            Han sido los poetas aquellos que han plasmado mi importancia y mi indiferencia, la necesidad de tenerme y la necesidad de desprenderse de mí. Sin haberlo querido, rimando y sin rimar, han hablado de mis más profundos secretos desvelándolos a quienes quisieran escuchar. Han sido ellos los que han hecho de mi algo abstracto, temible y maravilloso, llamándome, en vez de alfa, poema.

            Han sido los poetas.
           
           Escondida entre los versos y rezagada entre las estrofas, todos ellos me hallaron de una manera o de otra, aunque nunca he sentido tanto amor y tanto odio hacia mi persona de formas tan armoniosas.

           Como una vez en la que resumió Benedetti la complicación y la veracidad de mi ser en La vida ese paréntesis; como una vez en la que Campoamor, indignado, narraba cómo, si ya contándome en días era muy larga, me hacía eterna si me medían en horas. Y todo esto en nada más y nada menos que en cuatro estrofas, a las que en conjunto llamó La vida humana.

        Han transcurrido ya varios años, varios siglos, y yo todavía sigo sin saber cómo es posible inspirar tanta pasión y tanta delicadeza hablando sobre un tema tan extenso, sin saber encontrar una definición que decida lo que son, sin saber cómo poder encasillarlos para poderlos guardar en el cajón de los misterios resueltos. Pero, ¿sabéis qué? Que no me esfuerzo en hallar una respuesta, puesto que un enigma es un enigma y si se le proporciona una solución, ya pierde todo el encanto, por mucha satisfacción que se obtenga como resultado.

            No os puedo privar de vuestro derecho a investigarme, a saber de mí, pero una cosa es segura, si no es tortura lo que buscáis, seguid los pasos de los artistas, de los poetas, aquellos que me hallaron incluso cuando no quisieron, aquellos que me perdieron por amor y me volvieron a encontrar entre las notas de un fandango.

            No tomadme en serio.

            No tomadme en serio, para que así, yo pueda mostrarme ante ustedes tal y como soy, con mis cosas buenas y mi cosas malas. Quizás pueda aparecer en vuestro libro preferido o en la canción más pegadiza, pero yo os garantizo que si seguís mi consejo, me encontraréis seguro, si me nombráis con sinceridad y sin rastro de melancolía, si entre vuestros labios se os escapa llamar a alguien, desde el corazón,  vida mía.
           


                                                                                                          Lucía Alonso Ramírez


            

TEXTO GANADOR DE 1º DE BACHILLERATO EN EL CONCURSO LITERARIO SOBRE LA VIDA

Sobre la vida

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Vida. Vida. Sí, repítelo conmigo, vida. Seguramente y como la mayoría de las personas, te has hecho preguntas sobre ella: ¿Qué hacemos aquí?, ¿por qué vivimos?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué será de nosotros en un futuro?... y somos muchas veces incapaces de responder a todas ellas o incluso a unas pocas.

   Vida. ¡Cómo una palabra tan pequeña puede abarcar tanto y hacernos sentir pequeños e insignificantes! ¿Te has parado a pensar alguna vez en qué la estás aprovechando? Por si no te has dado cuenta, ya estamos casi en verano, lo que quiere decir que ya hace casi medio año desde que se brindó por un feliz 2017. ¿Qué rápido pasa el tiempo verdad? ¡Que rápido pasa la vida.! Muchos han finalizado una etapa y dentro de poco comenzarán una nueva; para otros ha ocurrido algo que les ha marcado; algunos, sin embargo, han dejado pasar este tiempo sin hacer nada o continúan como en años anteriores.

   La mayoría suele vivir en una rutina, bajo unas reglas y unos modelos impuestos. Llevamos una vida monótona y a veces parece que los demás llevan nuestra vida. No somos conscientes del día a día, de que la vida te puede cambiar de un momento a otro y no nos fijamos en lo que estamos viviendo porque continuamente pensamos en lo que haremos después. ¿O es que nunca has estado en un sitio y has estado pensando en lo que harías más tarde? ¿O te has levantado por la mañana pensando en todo lo que tienes que hacer? Ese es el problema, que vivimos proyectándonos en el futuro y no apreciamos el presente, no valoramos la oportunidad que se nos concede. Si ese es tu caso, déjame que te diga que debes cambiar tu dirección porque sin darte cuenta, lo que verdaderamente importa, pasa. No planifiques, sólo vive.

   Se suele decir muchas veces: “Vive cada día como si fuera el último”. Pues bien yo, además, te digo: aprovecha cada hora, minuto y segundo, aprecia lo que sueles ignorar, sé consciente de lo que tienes entre las manos. Mientras que estás leyendo este texto ya han pasado varios minutos de tu vida que no volverás a vivir. ¿Impacta verdad? Por eso, vive cada minuto de tu vida con la mayor intensidad.

   La vida es un conjunto de experiencias, según algunas personas. Por tanto, es algo que acontence y que no puede ser definida a ciencia exacta. Así que, no debemos preocuparnos por el sentido de esta, simplemente debemos vivirla y disfrutarla, la vida poco a poco te irá dando todas las respuestas. Y recuerda que es demasiado corta como para perder el tiempo en lo que no te hace feliz. Debes saber que nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tú. Siempre que tengas dudas, da otro paso hacia delante y confía en ti mismo. No tengas miedo, no seas la persona que los demás quieren que seas, sé quien tu quieras ser, no dejes que decidan por ti, marca tus propias metas, no te pongas límites. Piensa cada día: Yo puedo con todo.


Resultado de imagen de la vida es una celebración


   Y como dice cierta canción: Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda, que todo te brinda. Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo y todos los días”.

Porque la vida puede que no esté envuelta y con un lazo... pero sigue siendo un regalo.


                       Carmen María Gómez Ramírez 1º CTA

domingo, 18 de junio de 2017

Texto ganador de segundo de ESO del concurso literario sobre la vida.


 Como un juego




-Veo, veo.

-¿Qué ves?

-Una cosita.

-¿Qué cosita es?

-Es buena y transparente.

-El agua.

-No. A veces es mala y traicionera.

-¡El diablo!

-No. A veces duele y hasta la odias.

-¡Una caída en el recreo!

-Nooo. En ella se reciben grandes regalos.

-¡La fiesta de mi cumple!

-No… A veces es bella y da mucho amor.

-¡Mi mamá!

-No, no. A veces parece una horrorosa mentira.

-¡Las pesadillas!

-No. En ella encuentras envidia y maldad.

-¡La bruja del cuento!

-¡¡No!! En ella hay fantásticos paisajes.

-¡Los dibujos de la profe de plástica!

-¡No! También hay escenarios espantosos.

-¿Los telediarios?, ¿las guerras?

-No, no y no. Nos hace ver cómo avanzamos y a la vez como envejecemos.

-Ya lo tengo: ¡Un espejo!

-Sigues sin acertar. Te quita, sin avisar, a tus seres queridos.

-¡Oh! ¿Es la muerte?

-No. Última pista, en ella hay todo lo que has dicho:

Agua, caídas, fiesta, pesadillas, guerras, mamás, bellos paisajes y al final del todo la muerte. ¿Sabes ya lo que es?


Javier Alfonso Soto. 2º A



jueves, 15 de junio de 2017

4º C = Nivel 4


 Desde la Biblioteca de nuestro centro, queremos rendir homenaje a un grupo de alumnos que ha sido fundamental en todas las  actividades que hemos realizado este curso, no sólo porque han participado en muchas sino porque, además han ideado otras tantas.

Fue una suerte encontrarlos y conocerlos. 4º C es de esas casualidades que a veces pasan. Todo se une para que un grupo de personas constituya un engranaje perfecto. 

Han vivido intensamente, se han implicado en muchas actividades, desde sus primeros cursos pudimos contar con ellos:

Aquí los vemos en un teatro, cuando estaban en 2º de ESO.





El pasado curso, en tercero,  algunos realizaron una lectura dramatizada de El Quijote. Interrumpían las demás clases y sorprendían al resto de los alumnos interpretando a los personajes de Cervantes.




También han participado en los recitales de canciones de amor.




Escenificaron la Canción del pirata.


Desarrollaron la teoría de los niveles. Crearon una sesión sobre  este  tema. Se trataba de establecer cuatro niveles de implicación de los seres humanos con la sociedad. Realizaron una presentación explicando la teoría, un test para que los alumnos averiguaran en qué nivel estaban, crearon un corto sobre el tema. Cuando el trabajo estuvo preparado, kfueron a todas las clases de Secundaria a realizar dicha sesión. Su objetivo era implicar al resto de los alumnos en el nivel 3, aquel al que pertenecen las personas que ayudan a los demás y que hacen que la sociedad mejore.







Algunos se implicaron en la lucha para la igualdad entre hombres y mujeres y pusieron textos de escritoras por las paredes de los pasillos.


El Día del Libro fueron por las clases de Secundaria leyendo fragmentos de sus libros preferidos.









Han trabajado muy bien como grupo y también de forma individual. Se han esforzado y han intentado superar sus dificultades, luchando como guerreros.







Han sido profesores, además de alumnos, han analizado cuadros del Romanticismo, han analizado el Realismo y han creado textos basados en sus características, han sido profesores de Educación Física,...





Gracias a todos por vuestro trabajo, por vuestras ganas, por vuestra buena disposición, por vuestras ideas, por vuestro compañerismo. Con vosotros, uno cree en el ser humano, en su futuro, en que todo puede ser mejor. Gracias, chicos, por tanto. 
















lunes, 29 de mayo de 2017

Cuento del Realismo del siglo XXI

En la asignatura de Lengua de 4º de ESO los alumnos han trabajado el Realismo, movimiento literario del siglo XIX. Para culminar su investigación realizaron un cuento que tuviera sus características. He aquí uno de ellos. Es crudo, pero es Realismo del siglo XXI.
Sus autoras son Lucía Alonso Ramírez, Elena Cobacho Vázquez, Julia Junquera Malaga, Marta Seijo López.

CUENTO DEL  REALISMO DEL SIGLO XXI
MAYA

            Maya prefería así el baño, con solo una luz tenue parpadeante que procedía de aquella lámpara del techo que contaba nada más que con una sola bombilla y que le hacía imposible verse en el empañado cristal del espejo.
            Semidesnuda, del sujetador roído de su madre, sacó una de sus mamas. No eran más que dos calcetines unidos en una bola, que aunque no abultaban de la forma que ella quería, rellenaban el vacío que formaba el sostén contra su pecho.
            Desenrolló toscamente la maraña de calcetines y se deshizo de uno de ellos quedándose con la mitad del par que luego utilizó para aclarar su imagen reflejada en el espejo, y así poder observarse mejor. Apenas pudo ver otra cosa que las destacadas manchas verdi-moradas que descansaban bajo sus ojos melancólicos. En un pasado, estas solo salían en las noches largas que pasaba sin dormir, pero ahora se habían convertido en una marca permanente de su rostro.
            Aunque sus problemas surgieron mucho antes de aquella fatídica semana, los pasados días se habían acentuado de una manera que nunca antes había experimentado.
            Mirándose sus pupilas dilatadas se sumió en el recuerdo de aquella mañana, aunque eso significara sentir como le apuñalaban el alma constantemente.
            La fecha en la que se sentía más mujer, en la que ella podía sutilmente aumentarse los senos, llegó puntual como el molesto cuco saliendo el reloj a las doce en punto. Cuando salió el sol, corrió hacia el baño antes de que su padre se diera cuenta de que se había despertado. Intentando hacer el menor ruido posible, abrió aquel paquete de compresas que su madre guardaba en el cajón del mueble debajo del lavabo. No pudo evitar el chirriar del plástico pegado a la parte de atrás del apósito.
            Apurándose para pasar desapercibida, se pegó su miembro tras sus testículos y prosiguió colocándose el producto femenino a las bragas. Antes de subírselas, cogió un bote rojo que guardaba dentro de la cisterna del váter y esparció el contenido en sus manos. Más tarde, acariciando su parte más íntima acabaría tiñendo su piel de rojo, y por consiguiente, la superficie en la que descansaba.
            Ya terminada la faena, se rascó lo sobrante de aquel líquido para no manchar sus bragas favoritas que no eran más que una tela gruesa y negra que se ajustaban a su figura masculina y hacía que sus caderas se ensancharan. Con ellas puestas se sentía sexy.

            Salió de su casa sin poder despedirse de sus padres. Su madre madrugaba todos los días para llegar a tiempo a su trabajo, aunque no estaba muy lejos en coche, a pie se tardaba el doble. Cuidaba de dos niños muy revoltosos que le hacían la mañana imposible: le jalaban del pelo, la ignoraban por completo e incluso alguna vez que otra la amenazaban con acusarla de malos tratos para así hacer que la despidieran y que “por fin se muriera de hambre”.
            De su padre no se había despedido, no por el hecho de que no le hablara, sino porque se había quedado sobado en el mohoso sillón del salón, babeando como un perro sarnoso mientras abrazaba efusivamente a una botella de alcohol vacía. Aquel abrazo era más afecto del que le había mostrado a su madre en años.
            No quiso darse la vuelta para mirar su destrozada casa, puesto que nunca le gustó y las manchas de humedad en las paredes la repugnaban de tal manera que le entraban ganas de vomitar. La pintura de éstas tenía un color lúgubre que de alguna manera, representaba la oscuridad que albergaba el interior del hogar, si se le podía llamar así.
            Una vez metida en clase, a la que llamaban irónicamente “celda”, tuvo que soportar tres horas escuchando un nombre desconocido que no atribuía como suyo, pero que los demás se empeñaban en decirle. Ya no les corregía como antaño porque las conversaciones eran un constante bucle, un callejón sin salida.
-¡Domingo González! - decía el profesor al pasar lista.
-Mmmmm... -decía indignada – Me llamo Maya...
-Pero aquí pone Domingo- sentenciaba.
-Eso está mal. Debió ser un fallo. Yo me llamo Maya.
-Tonterías. Tu nombre es el que aparece en la lista, el que sale en tu DNI. La próxima vez que intentes engañarme, tendrás una excursión al despacho al director.
            Domingo era su supuesto nombre y le atormentaba todos los días desde que nació. Para colmo, la razón por la que sus padres habían decidido regalarle esa pequeña maldición, añadía todavía más tormento a su corazón. Como era el día del Señor, el día en el que uno confesaba sus pecados y se volvía santo en una comulga colectiva, creyeron que Maya saldría seguidora de Cristo como ellos, libre de pecados. No fue así.
            Maya había desarrollado una paciencia que poco a poco la iba envenenando. Las cabezas de las generaciones pasadas estaban a rebosar de prejuicios, y por consiguiente, sus descendientes aprendían a odiar a aquellos diferentes a ellos, los que, por decirlo de alguna manera, no se adaptaban al molde que sus pequeñas mentes cerradas habían creado. Por eso, a veces su boca quedaba cerrada por tanto tiempo que parecía que en su garganta se apoderaba una gran masa de polvo y que en su cráneo se encontraba una bomba que la haría implosionar en cualquier momento como no compartiera sus pensamientos con alguien que estuviera dispuesto a no juzgarla.
            Así pues, se pasaba las seis horas y media de clase sentada en compañía nada más de su vieja amiga, la soledad, y su vieja enemiga, la inseguridad.
            Justo a la mitad de su horario, tuvo un descanso mínimo. Como un rebaño de ovejas alteradas, los alumnos salían del edificio para destrozar sus pulmones con esos cigarros del diablo y para entrenar sus lenguas mientras se besaban como babosas hasta que tuvieran que volver a la celdilla.
            La repugnante imagen de las lenguas de los granosos adolescentes penetrando las gargantas pestilentes de aquellas muchachas que, justo antes, habían tomado un enorme bocadillo de embutido, perturbaba a la chiquilla que con paso seguro se dirigía a los servicios. Solía andar con paso seguro porque descubrió que si su caminar reflejaba inseguridad, todo acabaría por desmoronarse y acabaría llamando más la atención.
            Pronto se le presentó el gran dilema, ¿servicio de hombres o de mujeres? Una ley interna del instituto la obligaba a entrar en aquella pocilga donde los retretes estaban salpicados de pis y las paredes estaban cubiertas de heces. Su boca comenzaba a saber a bilis cuando pensaba en eso.
            Entró discretamente intentando camuflarse con las paredes hasta llegar a una de las cabinas. El interior estaba lleno de papel higiénico mojado y agua salía del retrete contiguo. Cerró con pestillo para que nadie la molestara y para que nadie la viera cambiarse de compresa.
            El método de echarse sangre falsa en su miembro para que manchara durante el día funcionaba y sobre las once en punto tenía que repetir el proceso o si no, acabaría manchando sus bragas preferidas, y no quería tener que lavarlas porque formaría mucho jaleo.          
            Bajándose los pantalones, se deleitó por aquel escenario rojizo entre sus piernas. Con la misma delicadeza con la que había despegado la pegatina del apósito aquella mañana para que no se escuchara el ruido chirriante que tanto destacaba en el silencio, tocó la compresa limpia.
            Al mismo tiempo en el que la despegó, se abrió la puerta y entraron un grupo de chiquillos con peste a hormonas preparados para dar guerra. Entre risas, se olvidaron de ver si alguien más estaba en el servicio, sin saber que Maya se encontraba escondida en una de las cabinas.
            Temblorosa, colocó todo en su sitio, pero sin querer se manchó las manos de aquel líquido, y no tenía otra opción que lavarse las manos enfrente de los niños. Al principio, intentó esperar a que se fueran, pero cuando tocó la campana para la vuelta a clase, seguían allí. No le quedó otra que salir de su escondite, a pesar de que seguían presentes.
            Esta vez no pudo pasar desapercibida y fue vista inmediatamente con las manos sucias. La primera reacción de aquellos sacos de hormonas fue de sorpresa, puesto que estaban liándose canutos en el lavabo cuando deberían estar sentados en sus pupitres. El más listo de todos, pronto salió del estado de shock, y fue el primero que la miró de arriba abajo, dándose cuenta de que sus manos tenían un color rojo extraño.
-¿Que ta metío los deos por el culo, cabrón? - dijo con asco reflejado en su voz.
            Maya no respondió, quizá por miedo, quizá por falta de ganas.
-A ver si te cortas las uñas, loco. -dijo otro de los pandilleros.
            Ella se acercó al lavabo que estaba lleno de hierba mientras soportaba las burlas de los niños. Justo cuando iba a abrir el grifo, uno de ellos se abalanzó sobre ella, haciendo posible verle mejor la cara tan horrible y sudorosa que tenía su agresor.
-¡Quita de encima! -gritó Maya.
-Illo, ¿qué tienes los huecos cogíos? -dijo aquel monstruo sacudiéndola entera. Le agarró con una de sus manos callosas una de las mamas haciendo que la maraña de calcetines se cayera al suelo con un delicado “puf”.
            Las risas salieron de las bocas de los chavales, haciendo que la cara de Maya adoptara el mismo tono de rojo que sus manos.
            Como si su cuerpo fuese una pelota de fútbol, le pegaron empujones y patadas hasta tirarla al suelo, justo en el centro del corro que se había formado.
            La chica aprovechó un despiste que tuvieron cuando comenzaron a reírse a carcajada limpia para huir de aquel servicio del infierno. Salió cojeando, amoratada y destrozada, corriendo todo lo rápido que podía para dejar atrás a los muchachos que estaban jugando con sus calcetines fingiendo que eran unos pechos pequeños.
            Sacudió aquel recuerdo de la cabeza y volvió a encontrarse enfrente del espejo, mirándose de nuevo las enormes ojeras verdi-moradas, que ahora estaban cubiertas de lágrimas.
            Sin más preámbulos, se desnudó completamente revelando las heridas hechas aquella mañana. No quería verlas nunca más, así que le dio la espalda a su reflejo.
            Se acercó a la bañera con pasos temblorosos y se metió dentro del agua hirviendo, tan hirviendo que al poco tiempo empezaron a dolerle las extremidades. Había escuchado que así se terminaba antes y ese era su objetivo.
            Disfrutó unos segundos de la paz que le produjo sumergir su nariz. Por un momento cuestionó su decisión, pero tachó la idea como absurda.
            Comenzó a escuchar pisotones, gritos y golpes por las escaleras y supuso que su madre había llegado a casa para hacerle la comida a su padre. Los golpes eran habituales, pero esta vez no los ignoró como siempre hacía, cuando se escondía en su habitación con complejo de oficina y se evadía de la realidad. Esta vez, los chillidos la arrastraron a la Tierra y se vio en su más pésimo estado allí, tumbada en la bañera.
            Alargó su brazo hasta alcanzar los adentros del cajón entreabierto del armarito y sacó de él el último objeto que tocaría. Antaño, se había utilizado para afeitar los cachetes de su padre y la ingle de su madre cuando todavía les importaba su aspecto. Pronto abandonaron sus hábitos de limpieza, y por tanto, aquel utensilio. No lo echarían de menos, al igual que a ella, o eso pensaba.

            Con un movimiento suave, la cuchilla oxidada se deslizó por su carne amoratada dejando un rastro de sangre a su paso, dejando todo el sufrimiento atrás. Ya no sentía dolor, ya no podía ni siquiera oír nada más que el sonido de la sangre saliendo de sus venas tiñendo de rojo el agua de la bañera. Siguió hasta perder la visión por completo, hasta perder todo el control de su cuerpo y de sus sentidos.

            Su alma se le escapó de entre los dedos, y desde arriba, se vio ella hundida en agua roja, mientras sus padres, al otro lado de la casa, se retorcían en una constante pelea agónica, ignorantes de la muerte de su hija, a la que ellos llamaban Domingo, a la que en otra vida la llamarían Maya.

lunes, 15 de mayo de 2017

Poema de amor ganador de 1º de Bachillerato y otro finalista de 4º de ESO

POEMA GANADOR DE 1º DE BACHILLERATO

COLISIONAMOS

Colisionamos.
Sin frenos,
Sin previo aviso,
colisionamos.
Y presiento que tus pecas
no son más que el rastro de los miedos
que pulverizamos entonces.

Sucumbí,
cuestión de gravedad.
Caí en tus brazos de huracán.
Libre,
impredecible,
incontrolable.

Y me zambullí
en océanos de miel.
Sin saber nadar,
ahogándome en ti

María Bernal del Pozo, 1ºCTB

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POEMA FINALISTA DE 4º ESO 

FRAGANCIA

Acompañada por el ruido de
la lluvia
llegó la fragancia de
la sakura.
Trae recuerdos de amor y guerra;
Historias
de batalladores y princesas.
¿Llegó la primavera?
Acompañada por el ruido de
la lluvia
llegó la reminiscencia,
un querer abandonado.

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Alejandra Romero Mora, 4º C